La grave decisión que esta mañana profirió la Corte Internacional de Justicia deja a Colombia en una situación imposible. Aunque somos y hemos sido siempre un país civilista y tradicionalmente respetuoso del Estado de Derecho y del Derecho Internacional, somos también un país decidido a defender sus legítimos intereses soberanos con la más indeclinable determinación. Es a la luz de este último compromiso que no podemos aceptar un fallo que lesiona tan gravemente la integridad territorial y la soberanía nacional.